La isla que queremos
Bienestar de las personas como medida del progreso. La economÃa debe estar al servicio de las personas, no al revés. Si no conlleva una mejora en la calidad de vida, el aumento del PIB no es un indicador de prosperidad.
Centralidad del paisaje y el patrimonio. El paisaje no es un decorado: es nuestra infraestructura natural, cultural y emocional. Cuidarlo es cuidar nuestra economÃa, nuestra memoria y nuestro futuro. El paisaje es La Palma.
Eficiencia y rigor en la gestión. En lugar de grandes inversiones e infraestructuras necesitamos mejorar lo que no funciona. Hacer mejor las cosas antes que hacer más. Gestionar con rigor cada recurso, cada euro, cada esfuerzo.
Profundización democrática. Escuchar, informar, dialogar y decidir juntos. Creemos en una gobernanza que no impone, sino que convoca a pensar colectivamente el futuro de la isla. Las buenas decisiones nacen del debate abierto y del interés común, no de la presión de unos pocos.
La Isla como un sistema vivo e interconectado. Queremos gestionar el territorio como un sistema vivo, un metabolismo circular, en el que la energÃa, el agua, los suelos, la movilidad y los residuos se abordan como desafÃos territoriales interdependientes.
Equidad y cohesión social. Ningún municipio, ningún barrio, ninguna persona debe quedar atrás. Una isla justa reparte oportunidades, cuida a quienes más lo necesitan y combate la desigualdad. Porque la democracia no sobrevive en territorios fracturados.
Innovación y digitalización con rostro humano. La tecnologÃa no es un fin en sà misma: es una herramienta para mejorar la vida, reducir desigualdades y acercar los servicios públicos a las personas. Una digitalización humanista al servicio del bienestar.
Visión a largo plazo. Planificar con horizonte de décadas; pensar en generaciones, no en legislaturas. Las polÃticas cortoplacistas acompañadas, frecuentemente, de grandes inversiones e infraestructuras deben dejar paso a inversiones pacientes que sirvan al interés general.
Queremos una isla que viva de su territorio sin agotarlo, que genere prosperidad sin desigualdad y que se gobierne con transparencia, cercanÃa y visión de futuro.
Una isla que mire adelante, que confÃe en su gente, y que vuelva a creer en sà misma.
Contigo
Estamos a tiempo
