Habitar La Palma con equilibrio y futuro

Entendemos el territorio como algo más que un soporte físico. El territorio es la piel de la isla, su memoria colectiva, su sustento y su promesa de futuro. Ordenarlo no significa solo planear dónde y con qué fines urbanizar o construir, sino repensarlo conjuntamente para que todas las personas que viven en la Isla puedan hacerlo en las mejores condiciones presentes y futuras, de bienestar, seguridad y equilibrio.

Un modelo territorial sostenible y equilibrado

Defendemos un modelo territorial sostenible, participativo y coherente con la identidad palmera. Un modelo que entienda el territorio como un bien común que debe cuidarse y gestionarse colectivamente.

Apostamos por una isla policéntrica, equilibrada entre norte, centro y sur, donde los servicios sean accesibles, la digitalización contribuya a mejorar la calidad de vida y la cohesión territorial sea una realidad, no un discurso.

Movilidad y cohesión territorial

Creemos en una movilidad sostenible como columna vertebral del territorio. Una movilidad que conecte personas, municipios y oportunidades, reduciendo desigualdades y dependencia del vehículo privado, y favoreciendo un uso más eficiente y equitativo del espacio insular.

Conectar mejor la isla es también una forma de hacerla más justa.

Rehabilitar, regenerar y proteger el suelo

Apoyamos de forma decidida la compactación urbana, la rehabilitación y la regeneración de lo ya construido. Evitar la dispersión y el consumo innecesario de suelo, es especialmente necesario en un territorio limitado y frágil como el nuestro.

Defendemos el suelo agrícola y rural como un patrimonio productivo, paisajístico y cultural que debe protegerse. El paisaje no es un decorado, es un proyecto colectivo que refleja cómo vivimos, producimos y nos relacionamos con el entorno.

El territorio como sistema vivo

Entendemos la gestión territorial como la de un sistema vivo, un metabolismo circular en el que energía, agua, suelos, movilidad y residuos están profundamente interconectados. Los retos ambientales no pueden abordarse de forma aislada, sino desde una visión integral e insular.

Proponemos reutilizar el agua, producir energía renovable de forma democrática y distribuida, transformar residuos en recursos y minimizar la huella ecológica de la isla, siempre con criterios de calidad, sostenibilidad y precios justos para la ciudadanía.

Biodiversidad, resiliencia y futuro

Queremos una isla que cuide activamente su biodiversidad, conecte sus ecosistemas y se prepare frente a los riesgos climáticos y volcánicos. La planificación territorial debe anticipar, proteger y fortalecer la resiliencia del territorio y de quienes lo habitan.

Defendemos una isla resiliente, inteligente y viva, transformada desde el consenso, el conocimiento y la participación de toda su gente. Porque cuidar el territorio es cuidarnos como comunidad y garantizar un futuro habitable para las próximas generaciones.

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