Una Isla que pone la vida en el centro

Defendemos una idea clara y profundamente transformadora: el verdadero progreso de la Isla de La Palma no se mide por el crecimiento del PIB, sino por el bienestar real de las personas. La economía debe estar al servicio de la gente y de la vida, y nunca al revés.

Dignidad y oportunidades para todas las personas

Queremos una isla donde cualquier persona, con independencia de su edad, origen, género o lugar de residencia, pueda desarrollar su proyecto vital con dignidad. El bienestar no puede ser un privilegio ni depender del código postal.

Apostamos por una igualdad efectiva de oportunidades en ingresos, cuidados, sanidad, vivienda, educación, cultura y ocio. Esto implica servicios públicos de proximidad, capaces de llegar también a los núcleos más alejados y de adaptarse a las realidades diversas del territorio insular.

Cuidar es una responsabilidad colectiva

Creemos en una isla que cuida: de la infancia, de las personas mayores, de las personas con discapacidad y de todos los colectivos en situación de vulnerabilidad. Los cuidados no pueden proveerse de forma desigual. Ni las personas que necesitan cuidados ni las personas que cuidan pueden quedar invisibilizadas.

Defendemos un modelo de cuidados organizado en red, donde profesionales, administraciones y comunidad actúen de manera coordinada, solidaria y corresponsable. Cuidar es sostener la vida y fortalecer la cohesión social.

Igualdad, diversidad e inclusión como ejes reales

La igualdad de género, la atención a la diversidad y las políticas de inclusión deben atravesar todas las políticas públicas. No como declaraciones simbólicas, sino como principios operativos que garanticen la misma dignidad, el mismo reconocimiento y las mismas oportunidades para todas las personas.

Valoramos la diversidad cultural como un motor de convivencia, enriquecimiento mutuo y cohesión social. Una isla plural es una isla más fuerte y más justa.

Vivienda y servicios como derechos, no como mercancías

La vivienda debe ser un derecho efectivo, garantizado en la práctica, y no una mercancía sometida a la especulación. El bienestar empieza por la seguridad material y el acceso a condiciones de vida dignas.

Defendemos servicios públicos sólidos, cercanos y evaluados con rigor. El uso responsable de los datos es clave para decidir con fundamento, mejorar lo que funciona, corregir lo que no y actuar siempre con transparencia.

Bienestar como justicia social y democracia viva

Para nosotros, el bienestar no es caridad ni asistencialismo. Es justicia social, cohesión comunitaria y democracia viva. Una isla que cuida a su gente es una isla que avanza unida, con equidad y con futuro.

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