Turismo con alma y sentido

Defendemos un modelo turístico que esté al servicio de la Isla y de su gente, y no al revés. El turismo debe contribuir al bienestar colectivo, proteger nuestro territorio y reforzar aquello que nos hace únicos, sin desplazar a quienes viven aquí ni degradar nuestro patrimonio natural y cultural.

Empleo digno y economía local

Queremos un turismo que genere empleo digno y estable, que aporte valor real a la economía local y que distribuya sus beneficios de forma justa. El turismo no puede basarse en la precariedad laboral ni en modelos extractivos que dejan poco en la isla y mucho fuera.

Defendemos un sector turístico que se integre con el resto de la economía local, fortaleciendo al comercio, la producción local, la gastronomía y los servicios de proximidad.

Sostenibilidad real y respeto al territorio

Creemos en un turismo sostenible e inteligente, que respete la capacidad de carga del territorio, use los recursos con eficiencia y avance de forma decidida hacia la descarbonización de toda la cadena turística. Proteger el paisaje, la biodiversidad y los recursos naturales no es una opción, es una condición imprescindible para cualquier modelo turístico de futuro.

La conservación del entorno es la base de una experiencia turística auténtica y duradera.

Autenticidad, identidad y experiencia palmera

Apostamos por construir una oferta turística diversificada que ponga en valor nuestra cultura, nuestra gastronomía y nuestra naturaleza. Un turismo para los sentidos, el conocimiento y la conexión con el entorno. Un turismo que ofrezca autenticidad y calidad, sin simulacros ni artificios.

La experiencia palmera debe ser única, arraigada en nuestra identidad y sostenida por la hospitalidad genuina de quienes aquí vivimos. No aspiramos a ser un destino masivo, sino un destino con personalidad y coherencia.

Un turismo que llegue a toda la isla

Defendemos un reparto equilibrado de la actividad turística por todo el territorio insular. Los beneficios del turismo deben llegar también a los municipios del norte, a las medianías y a las zonas rurales, generando riqueza local, empleo y oportunidades en todos los rincones de la isla.

Este enfoque contribuye a fijar población, diversificar la economía y fortalecer la cohesión territorial.

Cohesión social y derecho a vivir en la isla

El turismo debe contribuir a la cohesión social, no a su deterioro. No puede encarecer la vivienda, precarizar el empleo ni fracturar pueblos y barrios. Su desarrollo debe ir siempre acompañado de políticas de protección social, regulación equilibrada y equidad.

Un turismo justo es aquel que mejora la vida de quienes residen en la isla.

Promoción coordinada y gobernanza compartida

Apostamos por una promoción turística coordinada y digital, basada en una sola marca, una narrativa coherente y una segmentación inteligente. El uso riguroso de los datos y de las herramientas digitales debe servir para atraer a quienes realmente quieren conocer, respetar y cuidar lo que somos.

Creemos que las decisiones estratégicas sobre el rumbo turístico no deben tomarlas unos pocos. El modelo turístico debe construirse de forma compartida entre administraciones, empresas, comunidades locales, ciudadanía y universidades, con transparencia, conocimiento y diálogo constructivo.

Un turismo que suma

Nuestra meta es clara: que cada visitante contribuya al bienestar de las personas residentes, a la prosperidad económica y a la conservación del paisaje.

Autenticidad, calidad y coherencia.
Un turismo con alma, que invite a vivir La Palma, no solo a visitarla.

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