El sector platanero canario necesita con urgencia cambios viables en sus estructuras productivas, organizativas y comerciales. Estos cambios deben darle una posición más competitiva frente a la banana y más poder de negociación ante una distribución cada vez más concentrada. Si no los hace, corre un alto riesgo de desaparecer.
En el sector se habla mucho de subvenciones y poco del mercado y de su estructura institucional. Los acuerdos para consolidar o aumentar las ayudas públicas se toman con facilidad. Las iniciativas de integración y concentración, en cambio, son casi inexistentes.

