La Palma se juega su modelo agrario en esta década. La isla más agraria de Canarias arrastra una paradoja insostenible: produce mayoritariamente para fuera mientras importa el 90% de lo que come. Vive del plátano, pero el plátano sobrevive de la subvención. Tiene agua de sobra, pero la pierde. Tiene marca, pero no comercializa unida. Tiene tierra, pero envejece sin relevo.
Este documento plantea cinco diagnósticos y una propuesta. Los diagnósticos describen un sector primario en declive, vulnerable y atrapado en estructuras heredadas que ya no responden a la situación actual.

