Václav Havel, escritor y político checo, en una de sus obras “El poder de los sin poder”, afirmaba que la palabra ilumina, despierta, libera y ese es el poder de los intelectuales. También, como escribió José Saramago, las palabras sirven asimismo para engañar, para vender mentiras como si fueran verdad. La lectura de Havel resulta hoy de actualidad porque este ensayo es también una reflexión sobre la necesidad del hombre de vivir en la verdad, de seguir la llamada de su conciencia y alzar su voz contra la mentira. Los políticos con cierta experiencia saben que la inteligente gestión y la moderada reflexión hoy venden poco; sí venden, en cambio, y mucho se aplauden, las mentiras, las noticias falsas, y los mítines exaltados con fines interesados que niegan la evidencia creando incertidumbre, inseguridad e indecisión en los ciudadanos.

