Son los sistemas eléctricos insulares de La Palma, la peor, con una dependencia del diésel del 92%; La Gomera, con el 89,2%, y Lanzarote, con casi el 89%; las renovables solo contribuyen en Canarias a que el 21% del consumo final sea verde, 0,2 puntos porcentuales más que en 2024 y dos más que en 2023.
Algo se ha mejorado en los tres últimos años (2023-2025)… pero resulta tan poco o escaso que cuesta hasta poder valorarlo. Canarias sigue sin experimentar la revolución esperada y muy anunciada desde sus instituciones públicas en el capítulo de generación de electricidad con origen en la potencia instalada de renovables o energías verdes; esto es, en eólica, fotovoltaica e hidroeólica, estas tres fuentes como principales.

